lunes, 17 de febrero de 2014

Sueños raros.

Me despierto de un sueño de esos en los que veo las cosas con todo lujo de detalles. Me encontraba no sé donde mirando etiquetas de ropa. Y vale, me gusta la ropa, pero no, no es que sea adicta a las compras ni una fashion victim, ni que padezca de ninguno trastorno tipo "compro todo lo que veo por internet, no puedo evitarlo". Así que si alguien está pensando en decirme que me vaya de compras, gracias, pero no. Bueno, si tú pagas tampoco voy a negarme, pero vamos, que no es a lo que iba :)
Que ahí estaba yo, como si tal cosa, ahogada en mi mar de etiquetas y entonces, bum, me despierto y pienso que por qué demonios no viviré así mi vida día a día. Tampoco me preguntes porqué fue eso lo que pensé porque las etiquetas son etiquetas y yo no soy Freud, pero eso fue; de repente sentí un absurdo malestar al darme cuenta de que, con los ojos abiertos, no me fijo tanto en las cosas. Me paso el día preocupándome por qué será de mí mañana o lamentando lo que dejé de hacer ayer, y así, entre futuro y pasado, se me pasa el presente con millones de imágenes una detrás de otra sin a penas darme cuenta. Y aunque a veces sea una mierda, es lo que hay. Al menos, es, y ya es más de lo que puedo decir de ayer y de mañana.